Una suma sencilla, querido lector, en cuanto a denotaciones concierne. Poesía y caminos. Cuestión aparentemente sencilla pues coinciden ambas en su naturaleza vagabunda: nada más triste que la poesía de escritorio o los caminos tapiados. Y en el diccionario de los deapié la siguiente nota: Poesía. Verbo indefinido que se oscila entre el haber sido y el estar siendo. Inacabable sumatoria de combinaciones sonoras en eventos infinitos. Anton. Probabilidad. Véase también: Bienandanza.
Pero, porque siempre hay uno, caro comparsa, vuélvese peliaguda la cuestión cuando a puño y letra se arremete contra el papel. Cierra uno los ojos para recordar los caminos, la finitud de lo transitado. Y vóitelas que se nos abre un origami caprichoso de asfalto y vereda, donde, como dice y dice bien el chiapaneco Oliva, la carretera parece engendrar otra carretera. A los ojos llegan los viajes, las vueltas de rueda con el estéreo a tope, las cenicientas muecas de los compañeros de asiento, el desastroso menú de los camiones con alas, las ponchaduras de bicicleta.
A un paisaje le sigue otro paisaje, como a un punto le sigue otro en esa línea que une el arranque del itinerario con el final de la suela de nuestros zapatos. Nada parece tener un orden en esa revoltura de recuerdos, en ese paréntesis obligado que circunda el cambio de aires. Los caminos son así, siempre unos cabrones. Cuidado con ellos, querido lector, porque en cualquier descuido van y le siembran a uno semilla de locura, simiente jamaicona manque no le raspe al esférico. Quizá por eso son líneas los caminos: porque parten en dos (y en vaya asté a saber cuantos) alma, corazón y vida, como decía el bolero, cabrones que son. Y asé el viajero frecuente no encontrará jamás reposo en las hoteleras camas, pero tampoco en la propia, pues el sueño, estará siempre en otra parte.
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Camino y poesía, entrañable amigo, camino y poesía, vaya par de cabronadas...
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CARRETERITA
Eran de tiza
porque de tiza eran
todas las cosas que podíamos construir
los aviones
...................los de cojito a diez pasos
la guerra
...................declarada en contra de mi peor enemigo que es
los gatos
..................con sus nueve patas y taches y bolas
y por supuesto los caminos
Hubo un Mustang en casa
.................................alguna vez
pero nunca un go-kart
ni automóvil alguno
que recorriera los patios movidito desde atrás
por la mano invisible
....................................plástico
.................................................antena
......................................................y pilas doble a
Teníamos en cambio
un ferrari flamante
un jipi vochito que rezumaba colores
un dragster guerrero mil veces campeón
que sorteaba imponente cualquier grieta o coladera
decenas de rolls royce apastelados
que a pesar de la elegancia no perdían su poderío
el nipón con su rehilete rosado.... chillante
.........y bastantes más que pisando a fondo escapan hacia el olvido
Bastaba un día de asueto
un tiempito por las tardes
un domingo sin visitas
y si Pandora fuera un niño
de su ánfora brotaría no el horror
sino un par de serpientes coloridas que se siguen en espejo
reproduciendo a escala las heridas
las abiertas por el hombre
en el rostro de la tierra
.....en ese tiempo paréntesis
..........en esa burbuja que era sólo nuestra
y en cuyos bordes flotaba amenazante
la manecilla afilada de un reloj asesino
Venga el gisesito y a inventar los caminos
a retorcer las vueltas cerradas
más cerradas
cada vez más cerradas
y justo antes de la recta una meta
un
.....dos
...........tres empujones
de uñita o a hueso
y el royce verde se detiene a descansar
y el dragster se vuelve torpe
se atora justo en la trampa de agua
donde muerden cocodrilos bosquejados apenas
con sus dientes triangulares en cuadrados hocicos
si caes en restaurante te toca doble turno
pero ay de ti si al arenal llegas
pasa raudo el ferrari te saca ventaja de a tres o cuatro cuartas
Final de camino llega el dragster a la meta
atrás quedaste carnalito
pides revancha o jugamos nintendo
y de a cubetada y media se borra el camino
y a la bolsa vuelven los artífices baco
y a la caja los coches
y al reloj los segundos
y a la vuelta de los años
con el sopor corriendo a vena suelta
volvemos a jugar carreterita
3 Carnavales pasaron por acuá:
Sin duda un plagio de Óscar Oliva, mi querido Almohada. Las carreteritas obligan a recorrer caminos donde los deseos están cumplidos; donde los sentidos no saben nadar; donde el Ferrari no es más que un polígono, cóncavo e irregular, de la aproximación.
Mi estimadísimo, quizá plagio... pero de la vida misma... ¿Cuándo una retita?
El Profe es el Profe pero... en mi humilde opinión de aficionada me gustó harto... tengo que verte pronto para darte aquellito que te prometi jajaja... sin albúr... abrazo grande mi estimada Almohada...
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